viernes 19 de junio de 2009

Festivales de Jazz 2009 en España

Con los calores del verano comienzan casi todos los Festivales de Jazz en España, y acostumbrados como estamos, ya sin sorprendernos, leemos que en la mayoría de ellos volverán a desfilar artistas que no tienen nada que ver con el jazz.

Como vivo en la Comunidad de Madrid ( España ) les copio la programación completa del FESTIVAL DE JAZZ de Collado Villalba 2009 (Madrid) y que es mas conocido como VIAJAZZ :

Para la apertura del 18 de Junio, han programado el jazz clásico de Joan Manuel Serrat . El concierto de jazz que dará el gran artista catalán se llama “100X100 Serrat” … (sobran comentarios)

Para el 2ª día han programado al grupo islandés de música funky “Mezzoforte” , que promete mucho bailoteo y cachondeo y una ausencia total de Jazz.
Finalmente; para el cierre del Sábado 20, tendremos jazz del bueno a cargo del Tania Maria Quartet con su Pop, funky, bosanova y samba, mezclado con un 5% de JAZZ, lo que, presuntamente, es el porcentaje de Jazz que necesitan los organizadores para justificar el nombre de “Festival de Jazz” que le han puesto a su invento.

Entonces, la pregunta que les hago es de cajón:
¿ VIAJAZZ es un Festival de JAZZ ?
El mas tonto del lugar sabe que NO y que nunca lo ha sido…

Yo, para no seguir llamando a equívocos a la gente corriente, propongo a los organizadores de VIAJAZZ un cambio de nombre que clarifique las cosas. A modo de ejemplo le podrían poner: “FESTIVAL DE MUSICA ACTUAL DE COLLADO VILLALBA (FEMUAC o simplemente MUAC)”

Este nombre globalizador os daría la libertad de meter al artista favorito de la esposa del alcalde (Falete, Paul Anka o Isabel Pantoja por ejemplo, junto a un jazzman de primera línea tipo Ornette Coleman, Cecil Taylor o Sonny Rollins) sin que a nadie le sorprendiera. Además “muac” suena bonita al oído porque es la onomatopeya de un beso y tiene la poesía de algunas canciones de Serrat… y lo mejor de todo, es que la cedo completamente GRATIS. ¡Estúdienlo!
Si no les convence el nombre, os recomiendo que pongan la palabra “JAZZ” en GOOGLE. y programen el próximo VIAJAZZ 2010, en función de lo aprendido.

miércoles 18 de febrero de 2009

Colosos



Ornette Coleman por Alejo Lopomo

Colosos del Arte

Francisco de Goya. Ornette Coleman


Hace poco, expertos en el tema arte nos han aclarado que “El coloso” de Goya no es de Goya y que, desde el punto de vista técnico, el cuadro es una chapuza. De esta manera y en un abrir y cerrar de ojos “El coloso” ha pasado de ser un cuadro respetado y admirado del pintor aragonés a una chapucilla que pintó un discípulo suyo.

Por lo que a mí respecta, el cuadro me gusta lo mismo que cuando era de Goya.


A Don Ornette Coleman, que es un coloso del jazz desde que grabara "Something Else" (1958), su primer disco; le ocurrió justamente lo contrario que al coloso pintado, y pasó de ser considerado un cero a la izquierda (incapaz de tocar nada decente) a genio absoluto del jazz, haciendo prácticamente lo mismo que antaño; Y es que los “expertos guardianes” del jazz reconsideraron la opinión que habían dado sobre él, unos 50 años antes, y dictaminaron que en realidad el viejo Ornette era la repera, y que tenia derecho, desde ese mismo instante, a recibir tratamiento de genio con derecho a comer solomillo...

Y así Ornette, con sus casi 80 castañas a cuestas, empezó a recibir premios y honores en cantidades industriales, y como consecuencia de ello, un sinfín de ofertas de trabajo que quitarían del paro a una ciudad entera..

De repente, su música se comenzaba a considerar "delicatessen" por los mismos cocineros que antes la consideraban basura, y lo mejor de todo, es que milagrosamente ya era entendida por toda la gente del jazz... menos por el mismo Ornette ,que, al parecer, solo necesita expresarla; pero no entenderla.


Cuando los expertos bendicen a los artistas, estos se convierten en productos rentables...Hoy, Ornette vende mucho; Pero antes de su santificación en el negocio del jazz, algunos ya le habíamos descubierto y le seguíamos para disfrutar de su talento.

No deje que le coman el coco, amigo (a). Investigue, descubra y fíese de su propio gusto, que ahí está la única verdad que le debería importar: La suya.

jueves 4 de septiembre de 2008

EL JAZZ, una inagotable fuente de inspiración.


Por Jano Lopomo.

Hace poco alguien me preguntó, el porque yo hacia tantos trabajos que tienen que ver con el JAZZ. Le respondí  que es porque amo el Jazz; Pero desde aquí, intentaré profundizar un poco mas en mi respuesta.

 Todo comenzó en la década de los ochenta, cuando comencé a pintar las hojas de un  block de dibujo mientras escuchaba mis discos de jazz. Lo hacia informalmente, sin otra pretensión que la de  hacer un ejercicio emocional para descargar tensiones. Un día, unos amigos vieron  mi libro, y yo al ver sus reacciones, pensé que el jazz podía ser un gran tema para pintar -conscientemente- las alegrías y miserias del Homo Sapiens y de la vida...

Y   así lo vi , porque  el Jazz no es solo  música  para mí; Detrás de sus notas siempre he visto una fuente de vida donde manan conceptos de libertad; creatividad; armonía; belleza; dialogo; tolerancia; conocimiento; naturalidad; realización (individual y de grupo); mezcla (cultural y de razas); experimentación; aventura; espontaneidad e improvisación (con las consecuencias humanas de equivocarse y acertar);.... Todos ellos  valores que -en coincidencia con el jazz- intento incorporar y materializar en  mi obra pictórica.

Por todo esto, el jazz se ha convertido en una inagotable fuente  de inspiración para mi trabajo.

jueves 6 de marzo de 2008

ARTE Y JAZZ, EL LARGO ABRAZO

"Tomás San Miguel (piano) y Jorge Pardo (Flauta)"/ Acuarela y tintas. 23x32,5 cms / Festival de Jazz de Boadilla del Monte 2001. Madrid/ Sketch de Alejo Lopomo

Por su interés, dejo un extracto del artículo del fotógrafo Sergio Cabanillas publicado originalmente en las paginas de Tomajazz.

"ARTE Y JAZZ, EL LARGO ABRAZO

¿Lo sientes? ¿Puedes percibirlo? ¿notas cómo se embriagan tus ojos? No te extrañes, porque las pinceladas que descansan entre estas páginas destilan pasión por el Jazz, por sus timbres, su intrínseca potencia creadora, fascinación por su estética, a veces maldita, a veces plena de glamour, pero siempre magnética e inspiradora.

Podemos entender la relación entre el Jazz y las artes plásticas como una vía de dos sentidos: el colectivo de artistas que ha encontrado una inagotable inspiración para su trabajo en el Jazz, y los jazzmen que han integrado pintura, fotografía o escultura en sus trabajos, ya sea inspirándose en las obras para componer o bien incorporándolas en los diseños de portada, una disciplina tan amplia y de tal entidad que ya ha sido objeto de múltiples exposiciones en todo el mundo.

En el caso de la Fotografía de Jazz, la interacción de fotógrafos y músicos ha creado una iconografía del género sin la cual sería difícil concebir los mitos que esta música ha creado sin su estética asociada, creando un ciclo creativo según el cual muchos fotógrafos nos hemos inspirado en el Jazz, y a posteriori nuestra obra se ha incorporado al trabajo de los músicos en portadas y libretos, completando así un círculo en el que tanto unos como otros hemos crecido y a la vez hemos inspirado y nutrido el trabajo del otro colectivo. En este caso la lista de nombres es tan extensa como uno desee, desde las monumentales obras de William Claxton o William Gottlieb, inmensas tanto por su valor artístico como documental e histórico, o los franceses Didier Ferry e Yves Carrère, creadores de la agencia Mephisto, una referencia imprescindible en la fotografía de jazz moderna, sin olvidar los nombres más cercanos de Javier Nombela, Gerardo Cañellas, Carmen Llusá, José Horna, Thor Castro, Manolo Nebot o los nuevos valores como Juan Carlos Hernández.

La pintura tampoco ha sido ajena a la irresistible influencia del Jazz, y de este modo encontramos obras de indudable contenido jazzístico de grandes nombres de la pintura moderna como Henri Matisse (“The cowboy from Jazz” – 1947, o “Icaro-Jazz”, que ilustra la portada de The Majesty of the blues de Wynton Marsalis), Jean Dubufett (“Grand jazz band” – 1944), Archibald J. Motley Jr. (“Above blues” – 1929), o Nicolás de Staël, quien homenajeó a Sidney Bechet con su obra "Les musiciens", pasando por las bellísimas litografías de Raymond Moretti dedicadas al Jazz, sin olvidar al mismísimo Jackson Pollock, con quien el MOMA neoyorkino recopiló un álbum (“Jackson Pollock: Jazz”) con la música que el artista escuchaba mientras pintaba (Jelly Roll Morton, Billie Holiday, Count Basie, Duke...), y cuya obra “White light” ilustra el interior del mítico Free Jazz: a collective improvisation de 1960. Tampoco faltan trabajos de artistas españoles como Antoni Tàpies, nombres asociados a la escena barcelonesa del Club 49 y el Hot Club como Josep Guinovart o Joan Josep Tharrats, los trabajos del bilbaíno García Ergüin inspirados en una visita a Nueva Orleáns, los personales trabajos del sevillano Antonio Naranjo, Alejo Lopomo, Diego Ortega Alonso, o las delicias del valenciano Boro Peris que tan bien conocemos los adictos a Avui Jazz.

Por su parte, el Jazz también ha nutrido su estética de pintura o fotografía ajena a la temática jazzística, y el hallazgo de lienzos de pintores como Pablo Picasso (en Picasso, de David Murray en 1995) o Henri Rousseau, amén de los diseños e ilustraciones concebidos a propósito para las portadas, siendo el padre este concepto Alex Steinweiss, director artístico de Columbia Records que concibe la idea en 1939 para hacer más atractivos los antigüos discos de 78 revoluciones. Posteriormente cada sello definirá su propia estética ya sea a través del dibujo o la ilustración (Verve), fotografías y virados a color (Prestige, Riverside, Blue Note o Impulse!), e incluso el minimalismo o la fotografía abstracta sin relación aparente con el Jazz (ECM), generando todo un universo que merece por sí solo volúmenes enteros y cuyas claves tal vez encuentre el lector más adelante entre estas mismas páginas.

Sea como fuere, Jazz y Artes plásticas siguen creciendo y realimentándose mutuamente, diversificando y estrechando este largo abrazo que las une desde los albores del Jazz en Nueva Orleáns, en este idilio se escriben –y escribirán en el futuro– capítulos de singular belleza, haciendo de este género una experiencia visual única, además de una vivencia musical inigualable. "

© Sergio Cabanillas, 2007. http://www.cabanijazz.com

miércoles 16 de enero de 2008

JAZZ PLAYING CARDS. Mi baraja de naipes



Un regalo hecho para mí. Una historia ilustrada del Jazz.
Todos los que han deseado complacer a un fanático del jazz (con un presente que tenga que ver con su afición) saben que es un asunto difícil. En teoría podría parecer
algo muy sencillo, ya que solo se trataría de buscar un disco, un libro o un producto relacionado con el jazz para solucionar la papeleta. Pero no es así.

Un día, Kay me regaló un pequeño pero hermoso calendario de sobremesa con fotografías en blanco y negro sobre los grandes del jazz que estuvo embelleciendo durante todo un año mi espacio de trabajo (para mi, un buen regalo). Luego, me comentó sobre lo difícil que era encontrar un regalo idóneo para los amantes de este tipo de música. En principio, me dijo, no se pueden regalar discos, porque vosotros los coleccionáis y lo más probable es que el regalo que has comprado con tanta ilusión os llegue “repe” (es tan verdad, que hasta uno mismo se equivoca y en mas de una ocasión compramos 2 veces el mismo disco); Libros sobre jazz hay pocos y son difíciles de encontrar en las librerias normales;
lo que aumentaría las probabilidades de que el regalo ya lo tengamos o lo hayamos leido
Debo acotar que en el momento del comentario, aun no existía la boutique de Tomajazz, que es un sitio donde se puede solucionar este problema por poco dinero y evidente buen gusto. http://www.tomajazz.com/boutique/

Las preguntas que me formulé fueron obvias:
¿Qué cosa, que tenga que ver con el jazz, me gustaría tener?
¿Qué cosa que sea fina, económica y original me gustaría regalar a un(a) amigo(a) jazzero(a)... y quedar bien?

... Rápidamente llegué a la conclusión de la baraja, porque es el símbolo de los garitos donde comenzó el jazz... y además, un mazo de 54 cartas me permitiría hacer una especie de historia ilustrada sobre el tema.
Decidí regalármela y me puse manos a la obra.

Pensé que mi baraja debería ser sofisticada; pero al mismo tiempo cercana y sencilla. Ese pensamiento determinó que mi instrumento para dibujar seria un simple lápiz de grafito; De esos que usan los chiquillos en el cole y que fue con lo que yo aprendí a dibujar . Por esa misma razón, los dibujos serian en el color del jazz , es decir, en blanco y negro.

El proceso de hacerla fue lo mejor de este regalito que me hice. Hube de investigar y seleccionar a los 54 músicos con un criterio abierto y objetivo, que es del todo un imposible cuando entra a participar la subjetividad; Luego comencé a dibujarlos atendiendo a sus personalidades; después diseñé los naipes; las cajas, los troqueles y por ultimo hicimos los preparativos para la imprenta y editamos. Después de imprimir hay que troquelar; desprender las cartas de las hojas impresas e igual hay que hacerlo con los envases. Por ultimo hay que meter -a mano- la baraja dentro de sus respectivas cajas, que en este caso son dos... y el producto ya esta terminado. Ya veis que no es un asunto tan fácil como parece; y por eso os lo he contado.

La guinda viene cuando tienes la baraja en tus manos y te das cuenta que el esfuerzo ha valido la pena...

Feliz Jazz. Hasta la próxima.
Kuto.

martes 8 de enero de 2008

Kay, Satchmo y Prez



Inauguración de Jazz54
ooooooooooooooooooo
Mi primera casa en Brunete era muy pequeña; Para agrandarla, a Kay y a mi se nos ocurrió llenarla de música. De esta manera, cada vez que poníamos un disco, por arte de magia, la casita se transformaba en un confortable y alegre palacio.
Un día invitamos a Prez que llego con su sombrero, su saxofón y su cara amable en el autobús de línea que venia directamente del "Paraíso Celestial". Nada más llegar, y para que entrara en confianza, le pusimos un rebosante vaso del mejor coñac en su mano. Sabíamos que era su trago favorito... Y Lester, cuando estaba medio colocado, adivinó que allí faltaba su música y se puso a tocar. De su saxo salieron melodías maravillosas que resonaron en todo el pueblo. Al rato, sonó el timbre de casa. Pensé que seria la policía (siempre he creído que a los policías no les gusta el jazz); Pero el que estaba ahí era el mismisimo Señor Jazz. Había acudido a nuestro cuadro con su trompeta y su contagiosa sonrisa. Kay, al verlo, se sentó en una esquina, desenfundo su Chelo y apuntó unas notas casi tan dulces y bellas como ella misma... Satchmo aplaudió desde el sofá, y con su voz carrasposa y llena de jazz, dijo: ¡Queda inaugurada la casa de Jazz54... dabadabadú!...

Y vosotros ya sabéis; Desde hoy quedáis invitados a opinar sobre jazz en Jazz54.



Sobre la imagen: Pintura de Alejo Lopomo.
"Con Satchmo, Lester Young y Kay en casa" 1991/ Óleo sobre tabla/65x152 cm.